por Ángeles Carretero | Abr 29, 2026 | reflexiones
Lágrimas, silencio,
momentos íntimos de alegría y reconocimiento.
Lágrimas, silencio,
momentos íntimos de pérdidas y tristeza.
Lágrimas, silencio,
momentos íntimos de plegarias y agradecimiento.
Lágrimas, silencio,
momentos íntimos de sacralización del momento.
Lágrimas, silencio,
momentos íntimos del cálido abrazo de un hermano.
Lágrimas, silencio,
momentos íntimos de la unión con madre Tierra y las estrellas.
Lágrimas, silencio,
momentos íntimos ante la grandeza y el amor de la esencia divina.
Lágrimas, silencio,
momentos íntimos cuando escucho cantar a la luna acompañada por el tambor de los rayos del sol.
Lágrimas, silencio,
momentos íntimos que remueven mis sentimientos para revivir el recuerdo.
Lágrimas, silencio,
momentos íntimos donde nace la sonrisa serena de la belleza.
Lágrimas, silencio,
momentos íntimos de apertura al universo.
Lágrimas, silencio,
momentos íntimos al caminar por las montañas azules,
sintiendo el agua turquesa en mis pies y los montes de fuego en mi corazón;
la huella de mis pasos por esta vida se envuelve ahora en el silencio y lágrimas de amor resbalan de agradecimiento.
por Ángeles Carretero | Abr 21, 2026 | Poesía
Lazos dorados invisibles
crean obras de arte.
Lazos mentales invisibles
erigen prisiones virtuales.
Prisiones virtuales
donde el llanto del vacío,
navega por el suelo inundando
de miseria y violencia.
La vida elegida forma
estrechos pasillos de alas rotas
si, la poesía de la vida
no canta a la armonía.
La poesía del alba
se ha ido por el dolorido riachuelo
cuando construí altas murallas
de huidas y rupturas.
Rupturas que me ahogan
en mis propias grietas
y me hacen ser naufrago
en el mar de la arrogancia.
Deflagraciones emocionales
en mis experiencias cotidianas
han hecho que prefiera huir
para vivir en lo virtual de mi mental.
Juicio, maltrato, desconfianza
cadenas de mentiras e hipocresía
que se rompen cuando acepto
que soy más que esa máscara caida.
En sueños,
alguien me dijo:
“Unas lágrimas pueden
lavar el dolor de la emoción.
Grita tu desesperanza
anclada en la hipnótica
influencia de tu prisión
y navega por el río de la esperanza.
Deja de huir, deja tu ceguera y sordera
y permite que la fuerza de la alegría
renazca
a través de la línea de la armonía”.
Palabras del silencio
entre dos momentos de mi vida,
la que fui y la que soy
Porque derribé los muros de mi prisión.
Desde ese intervalo de momentos
observo la noche estrellada,
una estrella fugaz me saludó,
y un búho cantó.
El búho volvió a ulular,
cuando el resplandor
de unas antorchas encendidas
me hicieron ver el pálpito de la vida.
El amor y la verdad
no pueden extinguirse ante la oscuridad.
Los lazos de la prisión invisible
se deshacen cuando decimos sí a la vida.
Lazos que ríen y bailan
con el silencio de la melodía
porque ahora la esencia
de mi ser navega a través de mi piel.
Somos poetas de nuestra
propia existencia.
Sentimos la nostalgia
de la poesía que sin palabras todo decía.
He elegido el cielo para vivir
y la tierra para dormir.
El silencio para amar y navegar
por la poesía de la Vía.
por Ángeles Carretero | Mar 1, 2026 | Poesía
Somos estrellas en el olvido
donde la fusión con el horizonte nos lleva al océano infinito.
Reconciliar y sublimar la vida
para que el lenguaje haga palpitar al corazón diamantino.
Vivir entre semillas de calidad
para que germinen en la verdad, no en la mentira.
El amor huele a placeres sencillos
y explora nuestras grietas para bailar con las mareas.
Aprendizaje profundo de la vida
coherencia interna para que la verdad resuene con claridad.
Elijo mi camino, mi silencio, mi ritmo,
ahora recuerdo la melodía de dos canciones, llegada y partida.
Accedo al espacio de mi libertad
donde la fragancia de la rosa crea belleza y da sentido a mi vida.
La máscara ha caído por fin
soy yo misma y mi Yo celestial; he renacido a mi alma universal.
Palabras vivas, intuición, trascendencia
para viajar a través de la experiencia entre el olvido y el recuerdo.
Siento la Presencia del amor
en soledad, a través del abrazo de Maat y la risa del silencio.
Somos estrellas en el olvido,
donde el horizonte une al amor infinito con los placeres sencillos.
por Ángeles Carretero | Feb 5, 2026 | reflexiones
La vida es más vasta de lo que percibimos. El ser humano es uno y es múltiples formas conectadas. Cada célula de nuestro cuerpo es una réplica del conjunto; cada célula contiene toda la información, contiene la esencia que lo crea. Así pues, estamos hechos de millones de átomos diamantinos con luz propia, somos luz.
La vida es experiencia. Nada es bueno o malo, todo es un flujo de movimiento constante para aprender con nuestra conciencia; esto marca la diferencia entre vivir en la densidad o vivir fuera de ella.
Cuando observamos el universo de nuestra galaxia, nos da vértigo su inmensidad, billones de estrellas y el vacío entre ellas. Es un espectáculo excepcional donde nuestra razón no puede alcanzar a comprender lo infinito. El vacío pleno es el océano primordial donde la potencia de la creación genera nueva Vida.
Los seres humanos somos conciencia encarnada en vibración, es decir, también somos energía, aunque vivimos en una dimensión material; cada ser vivo en la tierra vibra con su propia vibración. Uno de nuestros grandes desafíos en nuestra vida es observar la naturaleza, sus leyes, y comprender que son las mismas leyes que rigen nuestra vida terrestre, con sus ritmos, ciclos, como decían los antiguos sabios. Una mirada a la antigüedad nos vendría bien para conocernos, ralentizarnos, calmarnos y observarnos.
La luz, joya de nuestra alma, se expresa en el silencio. El lenguaje del silencio es una sinfonía de notas alegres, sinceras, amantes que nos hace sentir que somos conciencia en un cuerpo y nos permite dar testimonio de nuestra existencia. Recordemos que antes de dejar una huella, hay un camino que debemos andar.
Silencio no significa ausencia de sonido. El silencio es el lenguaje de la luz que vibra en nuestro corazón, por eso es tan importante amar para ir abriendo la puerta de nuestro corazón diamantino y así oír sus enseñanzas.
Nuestra sociedad es muy ruidosa; nuestras relaciones virtuales, las pantallas nos ofrecen mundos ilusorios que nos alejan de las relaciones humanas. Vivimos acelerados, todo debe ser inmediato, todos sabemos de todo y todos sabemos nada. Toda esta aceleración e información nos produce desgaste; el ruido mental nos confunde y nos produce tensión, depresión, porque creemos que estamos relacionados con el otro, pero en realidad vivimos aislados, no existe la calidez humana tan necesaria para sentir un abrazo.
Todo es vacío pleno, todo es luz, todo es silencio. Todo ES.
El espacio del vacío es como el espacio entre dos notas para oír la música, el espacio entre dos pensamientos para que surja la idea. Por ejemplo, en una habitación con paredes, ventanas, muebles, es el espacio vacío donde nos movemos, respiramos y vivimos. No en la pared, ni en la ventana, sino en el espacio que existe entre ellos, el espacio donde respiramos. Vivir conscientemente en este espacio vital nos permite sentir amor, paz y alegría y traerlos a nuestras vidas cotidianas.
Este viaje al universo de la luz es lento, dulce, alegre. Cada cosa tiene su orden y todo está en su lugar. Ir al encuentro del silencio es un viaje que deja una impronta en nuestro cuerpo y alma, porque es un viaje hacia el encuentro de uno mismo, con nuestras luces y sombras, y vamos aceptando nuestras debilidades y dejamos la superficialidad para adentrarnos en las profundidades de nuestra alma; es un viaje extraordinario.
La barca que nos lleva a las profundidades de nuestro ser está compuesta de reflexión, observación, meditación, comprensión. Cuando meditamos, estamos presentes en las emociones, sensaciones y pensamientos que van y vienen. Sin embargo, aprendemos a conocer el vacío que nos procura paz, alegría, y empezamos a aceptar nuestra vida y a nosotros mismos. Esta aceptación nos lleva al cambio, camino esencial para abrir puertas a otras constelaciones.
La conciencia universal no es individual, porque forma parte de la esencia creadora. Hacer la experiencia del silencio nos abre a otra dimensión del Ser y observamos que todo está entrelazado por hilos dorados. Somos conciencia encarnada en vibración.
El silencio nos permite maravillarnos de la obra de la naturaleza, donde la belleza, la armonía y el bienestar se unen en cada ser humano que la observa y siente.
El silencio nos permite acceder a los sentimientos y observar cómo el viento se arremolina sobre nuestro océano interior, creando olas en su baile eterno.
El silencio nos hace descubrir la matriz de nuestra existencia y de la tierra, uniendo ambas energías.
El silencio es el mensaje que los antiguos sabios transmitieron y ha llegado a nosotros a través del eterno viaje del flujo del movimiento de la vida.
El silencio se alinea con la serenidad para que podamos cambiar de actitud en nuestra vida.
El silencio es amor incondicional, es amor al Ser y nos ayuda a reconstruirnos.
El silencio habita en nuestro templo sagrado, el alma, vacío pleno que genera nuestra Vida.
Emprender este viaje extraordinario nos exige mirarnos al espejo interior para reconocernos, liberarnos de la dependencia exterior y sentir la fuerza que nos tiende la mano para levantarnos en cada caída y ser nosotros mismos, los auténticos seres humanos.