La guerra
Mientras el agresor da razones para matar,
yo alzo mi voz para pedir paz.
La guerra es
destrucción, crueldad, caos, horror…,
velos que se ciñen
sobre lugares como nubes tenebrosas
que descargan su furia
para aniquilar la vida,
en ese escenario de gritos de dolor
los latidos de muchos corazones cesan.
Gritos de niños.
Gritos de padres.
Gritos de abuelos y familiares.
Gritos de horror.
Gritos de traición.
Gritos de incomprensión.
Gritos de desesperanza.
Casas convertidas en ciudades de polvo
donde antes la vida circulaba.
Yo puedo decirte que mientras
tú estás encerrado en tu seguridad
con tus incertidumbres, miedos y crueldad,
das órdenes de apretar el botón
para que miles de drones
con bombas mortíferas
siembren el terror en esa ciudad
ahogando la savia de la vida.
Los cobardes como tú infligen dolor,
mientras, los fuertes miran de frente
y buscan crear condiciones
para no hacer la guerra
y que cada día renazca el sol.
Todos los seres humanos tienen el mismo valor,
nadie puede erigirse en su salvador.
Los pueblos del mundo tienen su propia cultura.
No se puede atacar su modo de vida
ni mantener el control sobre su población.
Cada pueblo volverá a levantarse
y se alimentará de venganza si no se paran
las masacres, el desprecio, el resentimiento
sufrido sin motivo.
Desesperanza que nunca acabará.
Violencia creciente
por no aceptar que el causante de tanta miseria
siga destruyendo vidas y culturas que no son las suyas.
La guerra todo destruye,
incluso lo más preciado,
la esperanza de una vida mejor
para niños y jóvenes
esperanza que se fue,
cuando sus padres partieron.
Ahora son huérfanos,
sin patria, sin tierras, sin aire, sin cariño,
ahogando su dolor en silencio con una mirada de incomprensión.
La guerra solo trae violencia, venganza,
resentimiento, resignación,
dolor y un recuerdo vivo
que sus víctimas siempre recordaran.
La guerra es un ataúd lleno de cadáveres
de seres humanos
que sin saber por qué
están ahí enterrados.
¡Cuánta tristeza sentimos al ver el escenario
de la violencia de la guerra.
Tantas vidas aniquiladas
por territorios, creencias, ideologías,
por querer mantener el control,
en el escenario del teatro mundial.
El velo del sufrimiento se cierne sobre la noche
envolviendo los suspiros
de las vidas palpitantes ahora vacías.
Sin embargo, la vida es muy sabia
y cada lágrima caída en la tierra
siembra semillas de perdón y amor,
porque los que partieron,
no desean que se repitan esas escenas de horror.
El corazón de la gente buena
sigue latiendo en el Amor
para que la lluvia apacigüe
el dolor de la tierra
por tantas lágrimas vertidas.
Así, el nuevo amanecer
será augurio de vida y risas
porque será un amanecer de esperanza
donde la violencia de la guerra
no tiene cabida.
El aire puro y las risas
de los pueblos del mundo
harán posible un nuevo amanecer
de esperanza en la tierra.
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No conocer la historia trae consigo trágicas consecuencias. Cada país tiene su cultura y no se pueden violar los derechos de los seres humanos de cualquier punto en la tierra.


