por Ángeles Carretero | Jul 24, 2017 | Pensamientos
La Humanidad está sufriendo un cambio profundo a una velocidad vertiginosa, confusión, destrucción, conflictos cada vez más cruentos. Las relaciones humanas y las comunicaciones entre los seres humanos se hacen más y más frecuentes a través de un ordenador que, cara a cara, relegamos el sentimiento de sentir, de ver chispitas en una mirada a una pantalla sin alma; nos bombardean y manipulan con noticias reales y ficticias; el sufrimiento humano se banaliza; la Naturaleza y el cambio climático sufren cambios drásticos también con graves consecuencias para millones de personas, etc. Cambiamos nuestras costumbres, imitando a otros y de esta forma vamos perdiendo nuestra idiosincrasia tan singular.
Nos imponen reglas, normas, nos dicen cómo tenemos que vivir, qué comer, qué creer, si no seguimos los cánones de la moda no estamos dentro de “la movida” ni estamos bien vistos, la diferencia sigue molestando… somos marionetas articuladas movidas por el más fuerte y nos llevan hacia donde quieren, bajo el son del poder político, social, financiero, religioso…
Los seres humanos somos los únicos responsables del caos en el planeta, de las guerras, de las matanzas, de los odios… de las segregaciones, de las divisiones para ganar… y la solución a dicho caos la tenemos únicamente nosotros, los causantes de dichos sufrimientos.
Muchas voces ahogadas en su grito de horror se preguntan en silencio ¿Por qué no tengo derecho a vivir? ¿Qué hemos hecho mis hijos, mi familia para morir de hambre o por balas que nos arrebatan la vida sin saber por qué?
Al día de hoy, esas personas siguen siendo marionetas en un escenario atroz y cruel. Viven en un caos de vida sin vivir y de muerte, y los responsables de esas barbaries siguen jugando con sus discursos vacíos, llegando a compromisos ficticios, sin soluciones; todos buscan y quieren sus propios beneficios, sin importarles las atrocidades que están infligiendo.
Es fácil crear guerras y posturas hostiles cuando sus familias y sus amigos están a salvo en sus casas, en sus torres de marfil. Nuestras voces se alzan y exigen a los creadores de estas atrocidades que paren su barbarie inmediatamente. Estas personas que viven muriendo tienen derechos a vivir una vida plena con dignidad, respeto y serenidad para que puedan ir sanando las heridas de sus almas cansadas, cuyas cicatrices jamás cicatrizarán. Las cicatrices de estas masacres serán muy dolorosas para el conjunto de la Humanidad. Estos crímenes de guerra deben ser castigados, la justicia debe ser igual para todos.
Es el momento de reclamar nuestras libertades, nuestros derechos y nuestros valores, de exigir el derecho a vivir nuestras vidas. Tal vez no podamos ayudar físicamente, pero sí podemos alzar nuestras voces para clamar justicia, educación, sanidad, libertad, respeto y dignidad para esas personas cuyas voces se ahogan en gritos de desesperación, voces apagadas que no tienen nada con que luchar porque su único compañero es la muerte.
Una defensa eficaz comienza con la Verdad y la defensa de los derechos humanos: Justicia, Libertad, Respeto, Dignidad y Paz. La condición del alma humana hace que seamos hermanos y ciudadanos del mundo.
Nuestros deseos de hoy serán nuestras realidades de mañana.
Martin Luther King, dijo: “Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces, pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir como hermanos, por eso no me duele los actos de la gente mala, me duele la indiferencia de la gente buena”.
por Ángeles Carretero | Jul 8, 2017 | Relatos
Oigo un estruendo seguido de una detonación, siento temblar la tierra bajo mis pies. Todo se derrumba. Siento un miedo atroz. Caigo en medio de este caos, no sé dónde estoy… he perdido la noción del tiempo y del espacio.
Al recuperar mi consciencia compruebo que todos mis amigos y toda mi familia se han ido, solo quedo yo en medio de esta devastación. Me han arrebatado todo, solo queda mi sombra y está tan perdida que no sabe a dónde ir. Ya no tengo país ni casa, no tengo familia ni amigos, estoy solo y no pertenezco a ningún lugar, me han robado hasta mi nombre, no logro entender el porqué de tanta violencia y crueldad…
He perdido mi nombre, me lo han robado esas personas que son los artífices de estas guerras, que lanzan misiles sin ton ni son, provocando derrumbes, que entierran a cientos de personas inocentes, cuyo único delito es haber nacido en esos países donde los arquitectos de las guerras han decidido devastar en lugar de crear; donde guerrillas masacran a inocentes sin motivo ni razón, donde cientos de niños quedan huérfanos o heridos en lo más profundo de sus tiernas almas.
Me han robado mi nombre y tengo una herida profunda en mi alma tierna, únicamente tengo un recuerdo: “una aldea donde compartíamos lo que teníamos, reíamos, bailábamos, amábamos, no teníamos mucho, pero tampoco lo necesitábamos”, ahora solo es un recuerdo o tal vez una ilusión.
Me han robado mi nombre cuando me violaron, cuando nos hicieron desaparecer, cuando entraron y masacraron a mi familia…
Me han robado mi nombre… todos conocen los horrores que sufren cientos de miles de personas, las ayudas son pocas o no llegan y los que pueden solucionar las terribles situaciones no hacen nada. Los líderes de los países se dedican a hacer reuniones aquí y allá, buscando algún compromiso real o ficticio, pero por el momento, la única realidad es que “miles de personas están a la deriva, muriéndose de hambre y frío, sin casa ni país, personas anónimas que nadie recordará porque les han robado sus nombres”.
Los Líderes dicen que tal vez… la próxima vez… pero yo ya no les creo. Nuestros derechos humanos nos han sido arrebatados de un plumazo.
No se puede seguir permitiendo que unos cuantos monopolicen a millones de personas, llevándolas al límite de la pobreza, de la miseria, dejándolas desamparadas, cansadas, sin saber a dónde ir, que viven sobreviviendo en el día a día. Esas personas sin nombres no comprenden lo que les está pasando, solo saben que para sobrevivir deben abandonar su país. Es inhumano que las personas vivan sin saber hacia dónde se pueden dirigir; dando tumbos y tocando puertas cerradas que nadie desea abrir.
Los derechos humanos se establecieron para que todos los seres humanos del planeta, sin distinción de raza, credo o color, tengamos los mismos derechos, con responsabilidades y obligaciones. Por lo tanto, se espera y se exige de los Gobernantes y Responsables que respeten la condición del ser humano.
Ahora vivimos en un mundo global y con las redes sociales, millones de personas están al corriente de lo que pasa en el mundo al instante, pudiendo opinar sobre todas las cosas, y la gran mayoría de los seres humanos se unen para hacer fuerza con el fin de que la violencia cese y deje de generar tanta crueldad, tantas muertes y que la paz gane y se eleve en un himno de libertad y respeto para que todos tengamos nuestro nombre y nuestra dignidad. La vida de cada ser humano es un eslabón de esa gran cadena llamada Humanidad, cadena viva que palpita, cadena en reacción por lo que todo tiene consecuencias, sobre todo y todos.
La Unión de esos millones de seres humanos que luchan por la paz, luchan también por devolverte tu nombre, tu lugar, tu estima, tu confianza, tu dignidad, tus derechos humanos, tu libertad y tu respeto para que dejes de ser, tu sombra que camina entre las ruinas sin saber hacia dónde ir y vuelvas a recordar quién eres y de dónde vienes.
por Ángeles Carretero | Jun 28, 2017 | Poesía
VIAJE A TRAVÉS DEL TIEMPO
Almas que vienen y van,
Como el vaivén de las olas,
Atravesando ese puente de colores
Que une las estrellas con la Madre Tierra,
Distintos colores, que nos llevan por
Distintos caminos, culturas y experiencias.
Almas que vienen y van
Como el vaivén de las olas,
Madre Tierra las acoge
Y les ofrece flores y bosques
Llenos de belleza, olores y colores;
Mares que unen orillas
Donde encuentran a sus familias,
Y se preparan para diferentes pruebas.
Experiencias de días dorados,
Experiencias de noches oscuras,
Aunque siempre, iluminadas
Por las estrellas y la luna.
Almas que vienen y van
Como el vaivén de las olas,
Historias que nacen y mueren
En los caminos terrestres,
Almas que han dejado
En la tierra sus memorias.
Almas que vienen y van
Como el vaivén de las olas.
por Ángeles Carretero | Jun 28, 2017 | Poesía
Instantes que afloran como un suspiro. Momentos en los que se detiene el tiempo…, cuántas cosas pasan en nuestro cuerpo.
Sentimos emociones, se cruzan pensamientos, salen palabras y ejecutamos acciones… Millones de instantes componen una vida, pero solo unos cuantos momentos reavivan el fuego del recuerdo.
Momentos agrios, momentos dulces, momentos agridulces, y al final de nuestro momento, el tiempo se detiene para devolvernos unos instantes transformados en lejanos recuerdos. Nuestras vidas son momentos, instantes efímeros y eternos.
Solo en el ahora existen esos instantes compuestos de fracciones de segundo que nos impulsan a amar, a sentir y a vivir. El tiempo pasa, pero siempre queda impreso en esa huella del ahora que es la creadora del momento.
Todo cambia y se transforma.
por Ángeles Carretero | Jun 28, 2017 | Poesía
Todo cambia y se transforma:
Ideas y palabras,
En filosofía y poesía.
Fe, alquimia
En religión y química.
Números y átomos
En álgebra y física.
Alma y ciencia
Se unen en la Naturaleza,
Mundos visibles e invisibles,
De ondas electromagnéticas
Fuerzas, átomos, energías,
Todo cambia y se transforma.
Unión del cosmos y de lo terrenal,
Unión de energías
De fuerzas y sabiduría.
El alma aporta
Intuición e imaginación,
La ciencia aporta
Comprensión y conocimiento.
Somos hijos del cosmos
Creados con sabiduría y amor,
Somos hijos de la Tierra
Creados por fuerzas y energías,
Somos alma y cuerpo,
Somos hijos del infinito universo.