El universo no se impresiona por nuestras querellas,
solo manifiesta las consecuencias.
La conectividad en el planeta es perfecta,
conectividad entre mares, entre aires,
entre fuegos, entre tierras.
El agua fluye en todo, sin fronteras, sin diferencias.
El aire penetra todo, sin fronteras, sin diferencias.
La tierra alimenta a todos, sin fronteras, sin diferencias.
El fuego es parte de todos, sin fronteras, sin diferencias.
Todos los elementos construyen
el gran proyecto de unión
que primero se siente en el corazón que en la razón.
Nuestra fragilidad se vence
cuando luchamos por ser actores
y no simples espectadores.
El grito del corazón del planeta
brama cuando se siente amenazado
por la barbarie de los humanos.
Barbarie que encierra en su cofre
respeto, libertad, verdad, duda, justicia,
entregando la llave a la autoridad de la violencia.
Crueldad sin límites que se hace carcelera,
cuando inclinamos nuestra cabeza
por una sumisión que no es la nuestra.
Levantar la cabeza es resistencia,
no lavarse las manos, defendiendo la verdad
en una lucha sin garantías.
¿Qué murmullo podemos oír
cuando el agua acaricie la tierra
y nuestros pies descalzos caminen por ella?
Oiremos cansancio de pies arrastrados
si la violencia es la insignia,
o bien, oiremos pasos seguros de la “no violencia”.
¡Todo regresa a su lugar!
La vida es movimiento, la vida es devenir.
Los seres humanos somos capaces de crear y destruir.
En ambos casos debemos conocer
la intención profunda y honesta
que nace en nuestro corazón y no en la razón.
Cada país cree que es el país “civilizado”
y, en oposición, el otro es el “bárbaro”,
juicio que proviene de una intención feroz.
Millones de vidas humanas se han perdido
a través de los siglos por este gran error de criterio,
que aún hoy en día ondea al viento su bandera.
El mundo de la humanidad
está en quiebra ante discursos de muerte
que interrumpen la vida del inocente.
El universo no se impresiona por nuestras querellas,
por nuestras guerras ni religiones.
El universo actúa en consecuencia.
¿Qué solución podemos aplicar a la crueldad?
La solución es
respetar los requisitos de la paz.
Integrando las culturas,
reflexionando y viviendo despacio
respetando la vida sin verdades adulteradas.
Con nuestras decisiones creamos y destruimos.
Podemos crear una vida plena para todos
o, entrar en una época sombría.
¡Todo está en nuestras manos!
El universo no se impresiona por nuestras querellas,
solo manifiesta las consecuencias.


