Consecuencias de la injusticia social

Consecuencias de la injusticia social

La Justicia (del latín iustitĭa)1 es la concepción que cada época y civilización tiene acerca del sentido de sus normas jurídicas. Es un valor determinado como bien común por la sociedad. Nació de la necesidad de mantener la armonía entre sus integrantes. Es el conjunto de pautas y criterios que establecen un marco adecuado para las relaciones entre personas e instituciones, autorizando, prohibiendo y permitiendo acciones específicas en la interacción de individuos e instituciones. (Definición según  Wikipendia)

Mi pregunta es ¿si ha nacido para mantener la armonía entre sus integrantes…es decir, todos cómo es posible que en el s XXI siga habiendo tanta injusticia?, injusticia a nivel social, a nivel de sexos, a nivel de países, a nivel de educación, a nivel de trabajo, a nivel de sanidad, a nivel de racismo, a nivel de credos, a nivel de culturas, a nivel de etnias…. y un sin fin,  a nivel de…  

En estos momento de la Historia de la Humanidad estamos sumidos en una gran crisis social que abarca todo el conjunto de la Historia del ser Humano, miseria, éxodo, guerras, totalitarismos, personas en el poder que se creen dioses para quitar la vida a personas solo por tener diferentes formas de pensar o encarcelarlas u otras atrocidades que son el pan de cada día.

Según mi opinión, La Justicia debe prevalecer como un valor supremo para que pueda ser dictaminado por personas con un alto nivel de Humanidad y debe ser otorgado por jueces, gobiernos, financieros, políticos, religiosos y, por supuesto, por ciudadanos. Este valor supremo debe ser utilizado correctamente y a favor de todos, no favoreciendo a unos cuantos y perjudicando a la gran mayoría.

La Justicia es como una gran Cantera de donde se saca todas las piedras que sirven para múltiples funciones, construcción de casas, carreteras, puentes, escolleras, esculturas… por lo que es importante que la materia prima, es decir, la piedra, la justicia este saneada y en perfectas condiciones para su utilización.

¿Qué provoca la injusticia?

La injusticia provoca insatisfacción ya sea de índole material, emocional, mental o religioso.

La justicia en sí es un valor único para mantener la armonía según su definición; armonía que en estos momentos está ausente de la Humanidad y es lo que provoca la discordia en el mundo.

La insatisfacción, la desesperación, el engaño, la falta de respeto y dignidad, el miedo a no tener que comer ni dar de comer a nuestros hijos tienen consecuencias graves y estas emociones nos llevan a la violencia, nos empujan hacia relaciones de fuerzas contra el gobierno, contra las personas no afines a nuestros credos, color o raza, contra los políticos o instituciones; la insatisfacción nos lleva a una “huelga general” con consecuencias negativas y muy graves para todos.

La Justicia es sinónimo de paz, de respeto, de dignidad y estos valores se pierden si no estamos en armonía, si las  las instituciones, los políticos, los gobiernos, los lideres no son respetuosos, leales con los ciudadanos, sean quienes, sean etnias, hombres o mujeres, homosexuales, blanco o negro, musulmán, católico, judío o de Zaratustra.

El dinero es goloso y se pega como un imán pero el poder mal entendido, egoísta y perpetuo es aniquilador; las personas débiles que han cambiado su ideología, sus principios, sus valores por el poder, por el sillón, se sienten cada vez más poderosas y fuertes, pero en realidad no son ellas las poderosas son los poderes que se han conferido así mismas con muy graves consecuencias para los demás, no cito ejemplos ya que todos conocemos las consecuencias de países totalitarios aunque muchos de ellos están etiquetados bajo otro nombre, o de corrupción o de llevar al abismo a sus ciudadanos.

Hay que ser valientes y vigilantes para no caer en la vanidad que siempre quiere salir victoriosa.

La justicia es humilde, es respetuosa, es pacífica, es digna, es fuerte y es sabia, cualidades que son opuestas al poder sin mesura, al poder por la fuerza, al poder donde no hay valores humanos, donde el respeto y la dignidad se han olvidado y como consecuencias tenemos a una gran mayoría de la humanidad sumida en la miseria y en la pobreza, bajo condiciones infrahumanas aún así, no nos equivoquemos, a esas personas que tienen el poder, a ellos, esto no les importa.

¿Cómo podemos buscar soluciones a la injusticia?

Según mi opinión, solo se podrán solucionar los problemas si hacemos las cosas correctamente, como decía Gandhi “NO HAY CAMINOS PARA LA PAZ, LA PAZ ES EL CAMINO”, los políticos deben ser honestos y leales a las personas que los han elegido, castigar la corrupción sean quien sea el responsable, rey o lacayo; buscar soluciones sociales, no malgastar el dinero por consumismos absurdo que solo nos llevan al endeudamiento en beneficio de unos pocos, cambiar el consumismo por valores de respeto hacia el medio ambiente, no seguir malgastando las energías ni los recursos naturales, utilizar energías renovables, incentivar a instituciones que trabajen por ayudar a la naturaleza para no seguir destruyéndola, no seguir contaminando el planeta, y a los dirigentes que aceptan que sus ciudadanos vivan bajo el umbral de la pobreza que se les retire inmediatamente del mando, las riquezas naturales de los países también deberían ser compartidas con el pueblo y así tener trabajos en condiciones, salarios dignos, sanidad, educación para que pueblo progrese. Parece una quimera, una utopía pero los sueños se pueden realizar si nos esforzamos en trabajar y en luchar por lo que creemos.

Buscar alternativas en las ciudades para dejar de utilizar tantos coches, poner más servicio público, los supermercados guardar la comida y en lugar de tirarla hacerla llegar a miles de personas que la necesitan, en definitiva, desarrollar nuestra Humanidad para el bien de todos.

Los gobernantes no deben estar en el poder más de 8 años para que así no se sientan cómodos en su sillón de oro y puedan hacer y deshacer a su antojo. Deben rotar para ser conscientes de sus errores e ir aprendiendo para poder solucionarlos. 

Todos somos responsables de nuestro mundo y a todos nos reviene nuestra parte de responsabilidad de ser ciudadanos del mundo y ser las voces de las personas que no pueden hablar porque no se les permite.

La Justicia está unida a la paz, al amor y al respeto, desarrollemos nuestra Humanidad para que todos podamos gozar de una vida mejor. No se puede seguir permitiendo que la avaricia, la ceguera del poder mate y siga matando a tantos miles de seres humanos. De la misma forma que cuando acabó la segunda guerra mundial se crearon las Naciones Unidas, ahora es el momento de crear las NACIONES UNIDAS POR LA PAZ Y LA JUSTICIA (NUPYJ).
Sin Justicia ni Paz no podrá sobrevivir la Humanidad porque no habrá libertad ni progreso.

 (foto google)

El cisne negro

El cisne negro

Cuenta la leyenda que cuando aparece un cisne negro nada será como antes pues marca un punto de inflexión.

Ese punto de inflexión es la siembra en los campos; semillas de libertad o violencia, todo depende de nuestra elección.

A muchas personas les gusta preservar bien su coto de caza, cultivando campos de violencia, creando armas cada vez más sofisticadas, estado a la merced de cualquier persona y pudiéndose adquirir desde una edad temprana con consecuencias terribles no solo para sus familiares y amigos, sino para la toda la Humanidad al sentir impotencia ante tal horror, crueldad e irresponsabilidad. Todas las víctimas tenían un futuro que deseaban vivir y un destino por el que luchaban para ir a su encuentro pero la maldad de algunos lo han impedido. Con sus actos  y decisiones han destruido a muchas personas dejándolas como animales heridos, sin saber cómo pueden salir de ese voraz dolor y de esas heridas en el alma.

Los campos sembrados de libertad son campos abiertos cuyas simientes hacen crecer la paz, la seguridad y la igualdad de todos los seres humanos, estando simbolizada por la democracia y siendo contraria a la autocracia. Si no se respeta la libertad -entiéndase por libertad, respeto, justicia, derechos y obligaciones de todos-, la sociedad se divide y empieza a buscar otros caminos, entre ellos la violencia cuya furia subyacente emergerá cuando menos se espere, causando un daño irreparable.

La vida es un río donde el agua fluye sin cesar, el agua estancada crea moho y malos olores. Los dirigentes deben ser como ríos, fluir en la dirección del agua, de la vida e ir cambiando para aportar nuevos nutrientes de libertad a la sociedad.

Todos, ciudadanos y gobernantes, debemos tener el mismo objetivo: la libertad, que como la primavera eclosiona en colores y flores de paz, respeto, justicia, igualdad… trayendo fragancias y nueva vida.  Todos somos seres humanos, con nuestras fuerzas y debilidades, y, todos debemos aprender a respetarnos a nosotros mismos y a los demás; a luchar con valores morales y éticos para poder asegurar la libertad en la sociedad; en caso contrario, degeneraríamos en  una autocracia donde germina el virus del miedo y de la corrupción que se expande como una pandemia por todo el planeta infectando a toda la Humanidad. Todos somos responsables de nuestros actos y las consecuencias buenas o malas tocan al conjunto de la Humanidad. Matar a un individuo es matar a la Humanidad, salvar a un individuo es salvar a la Humanidad.

La Humanidad es un torbellino de vida, de proyectos, de relaciones, de culturas, de ideas vivas por lo que hay que construir puentes para comunicarse y unirse. Los campos de violencia deben desaparecer para ser sembrados con semillas de paz y evitar más matanzas. Nadie puede saber cómo va a ser la vida de otro, sus decisiones y su tiempo le pertenecen; nadie debe terminar con la vida de otra persona, esto es ir contra natura.

Los vientos del destino hacen que el cisne negro retome su camino, su marcha nos deja una estela de pensamientos y reflexiones para evitar que se disparen flechas que solo traen guerra a la vida y un sufrimiento voraz que nos destruye. Hay que dejar de ser destructores de la Humanidad y crear campos de cultivo de libertad para recoger paz, seguridad, igualdad, respeto, justicia… “La no violencia es un principio de vida para crear un mundo mejor”.

EL cisne negro nos ha dejado una pluma que lanzo al viento para que se convierta en ala y llegue al corazón de la Humanidad donde la flor de la armonía se abre en esta primavera.

(foto @refranes1969)

La Luz de la Sabiduría

La Luz de la Sabiduría

La Sabiduría ancestral se encuentra aquí en la vida, entre hombres y mujeres de carne y hueso, con sus luces y sombras, viviendo experiencias y sueños y aprendiendo lecciones de grandezas y miserias, a lo largo de caminos estrechos y abruptos, llanos y sencillos. Paso a paso, kilómetro a kilómetro, día tras día recorremos el camino que nosotros hemos trazado con nuestros pasos.

Los objetivos y los sueños basados en la paz y en la libertad son necesarios para que nuestra vida sea productiva y llena de recursos. A través de la historia algunos de esos seres humanos han iluminado el mundo irradiando su propia luz, como   Hipatia, Avicena, Hildegarda de Bingen, Rabi’a-al-‘Adawiyya, Lahiri Mahâsaya, Gandhy, Lucretia Mott, Luther King, Denis Diderot, Sophia Scholl… entre otros miles, cada uno aportando su saber y experiencia para que la libertad y el conocimiento sigan brillando y barran las sombras de la ignorancia y de la esclavitud; el ser humano no ha sido concebido para ser esclavo de otro ser humano. La Sabiduría nos enseña que cada persona debe aprender a pensar por sí misma, ser autónoma, construirse y vivir sus sueños para dejar de ser dependiente y vivir bajo la sumisión, y, esa verdad florece una y otra vez a través de los tiempos y ninguna muralla o frontera puede detener su paso. Una vez más, la Sabiduría se hace oír: “una voz honesta tiene más poder y es más fuerte que un griterío demente de egoísmo y violencia”.

A través de nuestro santuario interior, el efluvio de la paz y de la libertad  se expande por el mundo. Hombres y Mujeres  de a pie, de cualquier ámbito social, no solo buscan placer y alegría sino felicidad y hacen lo imposible para que la vida fluya como las aguas del río que se renuevan sin cesar, creando un bienestar general, con colores y aromas en las calles; en cambio, algunos hombres y mujeres, portavoces de ellos mismos, buscan su propio beneficio donde consiguen mucho para pocos y poco para muchos, moviéndose en un estanque donde el agua no se renueva, produciendo roña y malos olores.

Al igual que existe la Sabiduría de la luz, existe la ignorancia de la sombra  y en ese mundo de violencia y de esclavitud existen personas que tienen instintos perversos y son aves carroñeras con cabezas de seres humanos que imponen su miedo para mantener al pueblo bajo los efectos de un narcótico y poder sacar tajada de su autoridad. Desean que el pueblo sea perezoso porque esa pereza de una mayoría es conveniente para su minoría. La corrupción es una bestia negra insaciable con tentáculos que se extiende por todo el planeta devorándolo todo con discursos vacíos que son pasatiempos de unos cuantos que adormecen, con sus palabras disfrazadas de verdad, la razón de la gente.

Las antorchas de Luz brillan con más fuerza en la oscuridad porque sus rayos de color azafrán nos recuerdan que la humanidad es un arco iris de ideas, creencias, culturas que hay que respetar y no se puede separar; de la misma forma que no se pueden separar las leyes universales de la vida, libertad, respeto, dignidad porque estas leyes nos permiten discernir el bien del mal para vivir en armonía.

EL deseo de iluminar al mundo con paz y libertad, con esperanza y dignidad es la única fuerza de la vida que nos hace cambiar.  Desarrollar nuestro discernimiento para saber lo que es bueno o no para nosotros y nuestro entorno y dejar de ser sumisos, esclavos, dependientes de todo aquel que grita y nos atemoriza. Todas las decisiones tienen consecuencias, unas buenas y otras malas dependiendo en qué bando nos posicionemos. No somos lobos solitarios ni súper héroes, somos seres humanos con deseos, sueños y anhelos de vida y paz.

El ser humano ya ha llorado bastante  y ha cubierto de rojo los caminos. La Sabiduría nos trae discernimiento para acabar con el sufrimiento, es hora de que la savia sagrada de la Sabiduría recorra las venas de todo aquel que desee encontrar la paz y conjure la oscuridad.

La luz de la Sabiduría  prende su chispa en la belleza de la grandeza de los corazones vivos de los seres humanos, trayendo aromas de paz y libertad, perfumes del alma. No olvidemos su llamada: “Una voz honesta tiene más poder y es más fuerte que un griterío demente de egoísmo y violencia”.

(foto google)

La Tribu milenaria

La Tribu milenaria

En el comienzo de los tiempos cuando el amor estaba inscrito con letras de fuego en el corazón de todos los hombres, existía una sola Tribu llamada Humanidad que, poco a poco, se fue diseminando  a través de nuestra querida Madre Tierra.

Esta Tribu es única y extraordinaria, compleja y bella por su amalgama de peculiaridades, colores, creencias, culturas, formas de pensar…

Al nacer, traemos como herencia letras de fuego marcadas en nuestro corazón “libertad” y somos depositarios de ese don para alcanzar el objetivo final, ayudar a los demás y a nuestra comunidad creando así un bienestar sociológico y espiritual.

Desde que nuestra Tribu nació, siempre han existido “jefes pacíficos y jefes belicosos”, unos han creado la paz y el progreso y otros han creado destrucción y  caos en su propio provecho. Nuestras almas guardan las cicatrices de esas barbaries, de ver como se marchitan nuestros derechos humanos y renace la violencia.

Mientras gobierna un “jefe pacífico”, el progreso y la sociedad van en la misma dirección; se cosecha bienestar y se recogen los frutos en educación, cultura y respeto. Cada nativo tiene su derecho a vivir su propia aventura.

Cuando gobierna un  “jefe belicoso”, las consecuencias de su mandato son como una onda expansiva que se extiende por todo el planeta, debido al afán de dominar y a la injusticia; ocasionando una alteración del orden establecido y tocando a cada uno de los miembros de la Humanidad, sacando lo peor de muchas personas y llevando a la muerte y al sufrimiento a miles de inocentes.

De todos es sabido que gran parte de la Humanidad vive en la miseria donde el sufrimiento es el aire que se respira; muchas veces no somos capaces de medir la fuerza que el hambre y el dolor pueden proporcionar.  Personas que cierran sus ojos para no ver más crueldad y luchan por no  abrirlos porque no hay ni siquiera un tal vez; la esperanza es un sueño de alto riesgo que nace en los corazones heridos y que sirve como bálsamo para aliviar esas heridas en un escenario hostil y violento que no tiene fin.

Se crean leyes y normas para que todos podamos cumplirlas –aunque no siempre es así-. El objetivo de cualquier sociedad es la libertad, reconocer y aceptar las diferencias, las minorías, las culturas, las razas. Los políticos deben dirigir y contribuir para lograr ese respeto. Todos buscamos seguridad, reconocimiento y pertenecer a un clan que nos respete y proteja porque es nuestro derecho.

Esa llama que arde en los  corazones de los hombres y mujeres, con mayor o menor intensidad, es la que nos ayudará a reconstruir este mundo que cada día se derrumba un poco más. Sabemos que hemos reconstruido una y otra vez sobre ruinas y sus vestigios nos recuerdan otros tiempos de los que tenemos que aprender y no olvidar.

Las palabras simples, los gestos amables, las miradas honestas tejen luz de armonía y serenidad entre todos los nativos de esta Tribu milenaria a la que todos pertenecemos. Busquemos la paz y alejémonos de la violencia. Hay muchas lágrimas derramadas en el mundo y aunque se sequen quedan los suspiros que nunca se irán. Dejemos que el fuego de nuestra alma nos devuelva el Amor, que el perdón nos de esperanza y la confianza bienestar.

(imágenes google)

La Paz es el pilar de una Sociedad justa

La Paz es el pilar de una Sociedad justa

Hay que recordar que la oscuridad tan solo se coloca temporalmente frente a la fuente de luz, como un eclipse solar.

Hay gobernantes que se creen omnipotentes porque habitan en países ricos y poderosos en cuanto a dinero y a armas se refiere. La mayor responsabilidad que tienen es crear una sociedad justa, donde haya una convivencia pacífica y que todos los ciudadanos tengan derechos como la libertad, la educación, la dignidad para que siembren semillas de paz y de progreso.

Una sociedad justa no puede existir sin hombres justos y honestos. No podemos ser justos y honestos creando guerras, tolerando el sufrimiento de miles de seres humanos y llevando a la muerte a personas que su único delito es vivir. No podemos volvernos ciegos ni sordos ante la miseria y el sufrimiento que ocasionan las guerras.

Para tener una convivencia pacífica entre los diferentes y complejos seres humanos, debemos recuperar  los valores éticos y morales, la conciencia de nuestra alma, el respeto, la justicia, la libertad, la dignidad…

Los señores y señoras que representan a los ciudadanos de los países deben ser responsables de sus decisiones. Deben crear unidad y no división; la división crea conflicto y desorden y esto puede llevar a la muerte a miles de personas. Antes de tomar decisiones erróneas y romper los compromisos de paz, con graves consecuencias para la humanidad, deben reflexionar y si no son capaces de tomar las decisiones adecuadas, respetando los compromisos adquiridos  y creando el orden como una necesidad absoluta, deben ser valientes y dimitir.

Hay que liberar la violencia que llevamos dentro para así poder comprender que lo único que necesita la humanidad es paz. Vivir en el desorden es vivir en nuestras contradicciones internas que nos tiranizan cotidianamente. Vivimos en un mundo enloquecido y si no buscamos soluciones pacíficas urgentes vamos a terminar aniquilándonos los unos a los otros. No se puede jugar a ser dioses destructores ya que las consecuencias son terribles para la humanidad entera, incluidos ellos mismos.

Los seres humanos no somos simples entidades físicas, somos personas con derechos y obligaciones a las que hay que respetar, da igual en qué país nacemos o vivimos, en qué creemos y de qué color sea nuestra piel.

Hay profundas divergencias entre los países, sus dirigentes y sus habitantes. Es hora de buscar un consenso entre todos los habitantes de la tierra a través de sus representantes.

El grito de la desesperanza une a los seres humanos en un grito de esperanza para construir un mundo de paz.

(imágenes de la web)

La Ley de la Conciencia es el legado de la Humanidad

La Ley de la Conciencia es el legado de la Humanidad

Nosotros somos el camino y debemos crear nuestro propio recorrido, por sí solo el camino no nos lleva hacia nuestro destino.

La vida de la gran mayoría de los seres humanos se desarrolla en un laberinto: pruebas, trampas, engaños, manipulaciones, comparaciones, divisiones, vidas llenas de dolor y angustia.  Para poder salir de esa vida dolorosa y mediocre tenemos que dejar nuestra piel de lobo y hacer un llamamiento a la concordia.

Nos habituamos a vivir en ese mundo de tragicomedia y caemos en la trampa cubierta de flores que el laberinto nos presenta, cayendo en un profundo sueño de inconciencia y dolor. La vida no presenta diversos y dispares escenarios; las personas  que encontramos manifiestan diferentes reacciones debido a sus experiencias y emociones. Cualquier confrontación nos hace vulnerables y el miedo nos hace realizar actos de los que más tarde solemos arrepentimos.

Bajo estos parámetros el camino que creamos es arduo y complejo porque nosotros mismos hemos puesto nuestras propias trampas. No podemos ser sinceros y honestos si estamos en la oscuridad de nuestro ego y orgullo.

Todos debemos poner nuestra vida en su justo lugar, acciones y reacciones; hay que explorar nuestro desorden más profundo para encontrar nuestro orden.

Debemos ser libres en nuestra búsqueda de la verdad, osar la diferencia, aceptar que tanto la alegría, el amor como las penas y el odio forman parte de nuestra naturaleza humana. Vivimos vidas con sentimientos nómadas para no afrontar compromisos con nosotros mismos lo que provoca huida y soledad que taladran nuestro corazón ya de por sí muy frágil.

En este laberinto hay muchas clases de reglas, normas y leyes que rigen nuestras vidas pero podemos agruparlas en dos. Una, Ley del Gobierno y otra, Ley de la Conciencia. La Ley del Gobierno es necesaria para mantener el orden y una convivencia pacífica, aunque es imperfecta y contiene muchos talones de Aquiles. La Ley de la Conciencia es innata a cada alma, por lo tanto personal, y nos incita a un comportamiento correcto de respeto y justicia, de generosidad y tolerancia.

La Ley del Gobierno no es suficiente para alcanzar la paz ni la justicia, hay muchos políticos y personas influyentes que se creen por encima de la ley y hacen lo que desean sin importarles las consecuencias hacia los demás. Muchos Gobernantes improvisan sus decisiones con el consiguiente daño al pueblo, imponiendo sus leyes a la fuerza. Los Gobernantes en lugar de unirse y buscar soluciones para un mayor bienestar común se dividen para debilitar a los ciudadanos y crear conflicto y sufrimiento. En este mundo global los pueblos deben unirse y dejar de construir armas para erradicar la violencia y la guerra.

El Verdadero legado a la humanidad está en nosotros mismos, en nuestra  Ley de la conciencia, en nuestra moral y ética, en nuestro comportamiento justo y correcto, esta Ley es el barómetro de nuestro propio desarrollo. Todos dejamos nuestra huella positiva o negativa, en la familia, en los amigos, en los colegas o incluso en las personas anónimas que nos encontramos una vez en la vida; solo depende de nuestro comportamiento que sea una huella de amor o una huella de violencia.

Tenemos en nuestro poder un saber universal sin fronteras, ni sexo, ni credos. Todos podemos crear paz y amor, esperanza y concordia.

(foto de google)