Carta dirigida a la Humanidad

Carta dirigida a la Humanidad

Querido ser humano:

Esta carta va dirigida a ti que eres fuerte y libre; a ti que te condenan por tus ideas y permaneces encarcelado; a ti que huyes de las violaciones de tus derechos, de la injusticia y de la guerra; a ti que sufres las consecuencias del dolor de la tierra; a ti que gobiernas y no cumples con tu responsabilidad; a ti que matas por matar, por odio y por dolor; a ti y a todos los seres humanos que sufren y luchan en silencio, por la Paz y por la Madre Tierra, para que la vida pueda continuar en ese vaivén de nuestra existencia.

Vivimos un periodo de sombras donde las decisiones de algunos causan graves situaciones a muchos seres humanos que guardan en sus cuerpos sufrimiento y dolor, miedo y temor. Nuestra vida se ha convertido en un sinsentido y este sinsentido nos lleva a buscar el sentido de nuestra existencia para ennoblecerla y poder ser soberanos de nuestras vidas.

El orgullo y el ego, la avaricia y el egoísmo, la intolerancia e injusticia nos conducen a un paupérrimo nivel de conciencia, a actuar con los demás —en todas las situaciones— con despotismo, velando lo mejor de nosotros mismos, haciéndonos caer en nuestra propia trampa, hiriendo a los demás y a nosotros mismos; produciendo un sufrimiento innecesario. La gran mayoría de los seres humanos buscamos serenidad y alegría en nuestras vidas y para ello debemos vestirnos de humildad y responsabilidad hacia nosotros mismos y hacia los demás.

Hay muchas formas de vivir, huyendo y sobreviviendo con pensamientos parásitos y negativos, con consecuencias desastrosas, o, en armonía y en serenidad, cada vez que crecemos y progresamos salimos victoriosos de nuestras pruebas, sintiéndonos más fuertes y seguros. La elección, una vez más, nos pertenece.

Muchas veces, nuestra vida es una grotesca caricatura cuando vivimos nuestra realidad en el desván. Hay que aprender a ser uno mismo, a ser los protagonistas de nuestras vidas, y no simples espectadores intentando comprender el espectáculo entre bastidores.

No podemos seguir caminando con las manos manchadas de sangre ni con botas de acero. Es hora de hacer el camino con las manos limpias y los pies ligeros para unirnos a esa danza de hojas y lluvias que se entrelazan a través del aire. La Humanidad y la Madre Tierra están unidas a través de un vínculo sagrado en el corazón espiritual de cada uno de nosotros, haciéndonos sentir que no estamos solos.

La motivación para luchar por la justicia, la libertad, los derechos humanos y el respeto debe emerger de nuestro corazón profundo donde reside la esperanza, simple palabra que crea lazos dorados a través del planeta y de la Humanidad entera. Es la hora de la acción, de vivir en la paz, por ello no podemos desfallecer ni compadecernos. El sentido de nuestra vida es luchar por ser felices y vivir con dignidad, con respeto y en libertad, cada uno de nosotros en nuestro lugar de residencia, con nuestras costumbres y creencias.

Deseo que estas palabras de esperanza, de apoyo y consuelo nos unan a todos para llegar a tener una existencia digna y pacífica.

Un abrazo,

AHIMSA ES VIDA

(Dibujo Lorena Ursell, «La Naturaleza Sagrada del Ser Humano»).

 

 

La esperanza da vida a la paz

La esperanza da vida a la paz



¿Qué hace falta para que una idea se realice?, la respuesta es, “dar vida a esa idea mediante el deseo y la acción para llegar al resultado”.  Hay que creer en ese proyecto y luchar para realizarlo, para ello es necesario esfuerzo, disciplina y voluntad.

Muchos seres humanos duermen y se sienten cómodos en su zona de confort; su rutina y su desidia han hecho que dejen de cuestionarse si deben sacudirse el polvo que llevan encima durante tanto tiempo. Otros humanos se encuentran sentados sobre un polvorín de fanatismo, religioso o racial. Otros con graves problemas huyendo de la guerra, del hambre y de la sed… Otros, una minoría, con poder y medios, crean conflictos sabiéndose amparados por su posición.

Las voces de las víctimas se pierden en el olvido, cada vez la violencia entre las personas es más cruenta, todo esto está llegando a no afectarnos porque forma parte de nuestra rutina. Nuestra conciencia está anestesiada y nuestra civilización está decayendo.

Nos hemos habituado a vivir en el mundo de las sombras. Atacando a los pueblos más vulnerables y a la Madre Tierra, contaminando los océanos y el aire, destruyendo sus pulmones y a sus habitantes. Violamos las fronteras entre los propios seres humanos y entre los humanos y el planeta.

Muchos Gobernantes sentados en el sillón del poder no tienen visión de futuro; improvisan sus decisiones con el consiguiente daño para el pueblo, imponiendo sus leyes a la fuerza porque son incapaces de observar las necesidades del pueblo a través de una perspectiva superior. Estos seres humanos despiertan el espíritu del conflicto y de la adversidad, abriendo las puertas a las sombras de las tinieblas que se extienden sobre la Humanidad y el Planeta Tierra.

Vivimos en un mundo enloquecido y si no buscamos soluciones urgentes vamos a terminar aniquilándonos unos a otros, porque nadie quiere soltar sus privilegios o su poder… Vivimos continuaciones de otras épocas cuyos resultados conocemos.

La Humanidad y la Madre Tierra necesitan un proyecto de esperanza para dar vida a la paz. La Esperanza es la panacea que nos permite sanar nuestra alma triste y cansada. La Esperanza es la fuerza que puede cimentar un mundo mejor para todos los habitantes de la Tierra. La Esperanza es la luz en nuestro camino hacia la paz.

 

 

 

 

Un tifón cabalgando sin dirección

Un tifón cabalgando sin dirección

Vivimos momentos de desconcierto, de inseguridad, de gran vulnerabilidad debido a las consecuencias devastadoras que dejan a su paso tifones imprevisibles que cabalgan en todas las direcciones, arrasando todo a su paso.

Miles de hombres, mujeres y niños se despiertan bajo violentas ráfagas de armas, bajo violentos discursos de mentiras y de opresión; se encuentran en medio de esos tifones sin saber qué hacer, a dónde ir, no comprenden el porqué de su situación.

La gran mayoría de los seres humanos desean vivir en serenidad, tener un trabajo que les permita vivir dignamente y disfrutar del día a día junto a sus familias y amigos; pero hay hacedores de guerras, de mundos de violencia que viven en un estado de atrofia, sin importarles el destino de sufrimiento e injusticia que infligen a los ciudadanos.

Muchos gobernantes esconden bajo su grito de justicia y de libertad, su control y sometimiento al pueblo, arrebatando a los ciudadanos los derechos y privilegios que les corresponden. Esto parece un torneo de justas por puro entretenimiento que algunos gobernantes disputan para conseguir más recompensas y beneficios a su ya poder totalitario. Estos torneos de justas crean situaciones turbadoras y desconcertantes, de miedo y temor en el pueblo; del miedo nace el odio y la rabia, bestias negras que vician el aire de la justicia y de la libertad, y como consecuencia de ese aire viciado, un tifón cabalga a lomos de un huracán.

La paz, la libertad, la justicia están en la moderación y en el equilibrio, estados que nos permiten llegar al discernimiento para poder elegir cuál debe ser nuestra acción; si nos posicionamos sobre las acciones justas y positivas llegaremos a la armonía y a la serenidad, sueños a los que aspiran la gran mayoría de la Humanidad.

Urge ya detener la desmesura de violencia y de sangre y para ello es necesario un cambio, crear un mundo nuevo y mejor construido sobre los cimientos de la paz, enterrando así la venganza y la violencia.

La paz es responsabilidad de todos. A la paz se llega con la no violencia, solo así el espíritu del conflicto será derrotado.

La rosa blanca, símbolo de los luchadores de la paz.

 

La paz es el camino. Mahatma Gandhi

La paz es el camino. Mahatma Gandhi

El universo, el planeta, la humanidad y los seres vivos alzan su grito al unísono pidiendo “PAZ Y LIBERTAD”.

En este mundo convulsivo en el que vivimos, nuestras vidas están alteradas por la violencia y el sufrimiento de miles de personas que viven a nuestro alrededor. La Humanidad camina en estos momentos con sentimientos contradictorios de esperanza y temor, sintiendo la nostalgia de la paz en su desnuda soledad.  La Humanidad busca y necesita PAZ para vivir y LIBERTAD para hacer frente a cualquier forma de tiranía   impuesta.

No podemos ver la PAZ como un concepto abstracto y general que solo atañe a la sociedad como conjunto. La Paz es un compromiso de cada uno de nosotros, es una actitud, es el camino en la vida cotidiana, estemos donde estemos, en cualquier rincón del planeta. La Paz, a mayor escala, es responsabilidad de los líderes y gobernantes, ellos tienen la obligación de mantener la paz porque en sus manos están las vidas de millones de personas; con mucha tristeza observamos que en algunos países los ciudadanos están al borde del abismo. No se puede tolerar ni admitir que la codicia de algunos dirigentes lleve al pueblo a una sangrienta guerra civil.

La palabra PAZ irradia su luz con prosperidad, dignidad, respeto, tolerancia, libertad, derechos humanos y civiles, pilares necesarios para poder Vivir,   ver a nuestros hijos crecer y a futuras generaciones. Asimismo, la Naturaleza necesita Paz para regenerarse y poder alimentarnos y saciar nuestra sed.

Todos elevamos nuestra plegaria por la PAZ para que todos los seres del planeta, estén donde estén, la puedan oír y sepan que no están solos.

                                      
DERECHOS HUMANOS Y CIVILES

DERECHOS HUMANOS Y CIVILES

Los derechos humanos y los Derechos Civiles, tal y como sus nombres indican, son los Derechos que cada persona posee a su nacimiento, da igual su color, su credo, su etnia, su tradición, su ideología política… su país. Su objetivo es poner fin a tanta injusticia, desequilibrio, caos, violencia, miseria y penuria.

Copio textualmente:
Según Wikipedia: “Los derechos humanos son aquellas «condiciones instrumentales que le permiten a la persona su realización»1. En consecuencia, subsume aquellas libertades, facultades, instituciones o reivindicaciones relativas a bienes primarios o básicos2 que incluyen a toda persona, por el simple hecho de su condición humana, para la garantía de una vida digna, «sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición»”.3
Según Wikipedia: “Derechos civiles y políticos, o derechos cívicos, son los derechos que protegen las libertades individuales de su quebrantamiento ilegal (represión) por parte del poder (sea el de los gobiernos o el de cualquier otro agente político, público o privado), y garantizan la capacidad del ciudadano para participar en la vida civil y política del Estado en condiciones de igualdad, y sin discriminación”.
Los derechos humanos y civiles van unidos a la justicia, la libertad y al respeto, cualidades supremas de la Humanidad. En cualquier sociedad —tanto de la antigüedad como de la actual—, las leyes, las normas y las reglas se hicieron para ser cumplidas y así obtener un mejor desarrollo y bienestar para todos los ciudadanos. Las leyes, normas y reglas son para todos iguales y no se puede tolerar más, que unos cuantos individuos hagan unas leyes a su favor en detrimento de los ciudadanos. Una sociedad sin leyes no es posible porque nos llevaría al caos, a la injusticia y a la esclavitud por parte de los más poderosos, cuyas consecuencias y reacciones pueden ser inimaginables y muy violentas.
Para vivir con dignidad y en paz en este abanico multicolor llamado Humanidad, tenemos que cambiar muchas leyes, normas y reglas; cambiar de forma de pensar y cambiar de actitud. En pleno siglo XXI, aún queda mucho trabajo por hacer, muchos problemas por resolver y sobre todo aceptar que la libertad, la paz, la justicia son las bases para una convivencia justa y digna. Solo la honestidad y el respeto hacia el pueblo traen progreso y bienestar a todos los ciudadanos. No podemos encajar a presión las leyes y las normas que unos cuantos han impuesto solo en su beneficio. Si se gobierna con orgullo, con egoísmo, con los oídos tapados, con un ego insatisfecho, deseando a toda costa no perder el sillón del poder, es porque su único interés es controlar y someter a los ciudadanos, llevando al país a un abismo de miseria y sufrimiento.
Si dejamos abiertas las puertas a la violencia, las fuerzas oscuras que destruyen todo: sociedades, vidas, países, valores morales, sueños…, entrarán y todo desaparecerá. . Ninguna raza, religión, etnia, nación… es superior a otra, todos somos seres humanos, por lo tanto, iguales y todos merecemos ser respetados. Sin respeto jamás se alcanzará la Paz y sin Paz no se puede vivir, se sobrevive en el llanto y en el dolor, bajo el yugo de la injusticia. Cerrando las puertas a la violencia y a la intransigencia, nacerá un nuevo periodo para la humanidad de paz y de justicia, donde todos los seres humanos tendrán acceso a la educación, a la sanidad, a la vivienda, al respeto y a la dignidad.
La filosofía de Mahatma Gandhi, AHIMSA, es un imán para miles de personas.  Los pilares de “Ahimsa, la no violencia” son La Paz, la Justicia, La Libertad, el Respeto, la Solidaridad, la Compasión y el Compromiso, y todo esto conlleva tolerancia y perdón; estos pilares toman su fuerza del pilar central, el Amor, esencia y motor de la Humanidad, de cualquier ser vivo y de la naturaleza. Todo forma una unidad y no puede separarse, el uno no existe sin el otro, y como decía Platón: “el mundo está hecho de lo uno y de lo otro”.
DERECHOS HUMANOS

DERECHOS HUMANOS

Los derechos humanos: paz, libertad, dignidad, tolerancia, respeto son las bases para una convivencia pacífica entre todos los seres humanos.

Los derechos humanos nos pertenecen a todos, por igual son nuestro bastión y nuestro estandarte. No se puede seguir permitiendo que unos cuantos individuos sigan desequilibrando nuestro mundo, usándonos como marionetas mientras ellos se esconden en su torre de marfil y juegan a los soldaditos sacrificando a miles de personas que no comprenden ni saben por qué viven ese infierno.

Si nos unimos podemos cambiar el rumbo de las situaciones que tanto dolor causan: guerras, violaciones, masacres, devastación de las culturas aborígenes y de la naturaleza. La gran mayoría de los seres humanos buscan, desean y luchan por la paz, por una vida digna con serenidad y por ver a sus hijos crecer; una manzana podrida pudre a las demás como la minoría que se dedica a desequilibrar todo el planeta y solo desea el aniquilamiento de seres humanos para ellos poder alcanzar su beneficio.

Gran parte de los seres humanos no comprendemos cuál puede ser ese beneficio al que aspiran esos aniquiladores. No se puede seguir quitando vidas humanas por un trozo de tierra, por dinero, por poder, por racismo… Estamos en pleno siglo XXI y no hemos aprendido de nuestros errores del pasado. Es verdad que hay avances tecnológicos y algunos de ellos sirven para destruir vidas humanas y destrozar países por ese beneficio que no logramos comprender.

Gritos de dolor y de desesperación llenan el aire de nuestra Madre Tierra y ella, a su vez, clama pidiendo paz, sus tripas se revuelven y rugen. No se puede seguir tolerando esa apatía de los Gobiernos hacia miles de personas sin hogar, sin protección, sin sustento, ni aliento debido a las guerras, a las violaciones, a la esclavitud, a la violencia, estamos matando a la Madre Tierra y matándonos a nosotros mismos. La gran mayoría de la Humanidad está cansada de esta barbarie y pide el cese inmediato de las guerras, de las armas y levantamos nuestra voz en un himno de paz y de justicia, de libertad y dignidad, de respeto y de tolerancia, de perdón y de compasión.

Sigo sin comprender el porqué de tanta devastación y crueldad…  No sé cuál es el motivo ni la razón, pero debemos recordar que todos somos inquilinos de nuestro cuerpo físico, teniendo un contrato de arrendamiento por un corto y efímero periodo de tiempo en la Madre Tierra. No somos dueños ni siquiera de un cabello, solo nos llevaremos nuestra alma y nuestro Espíritu.

Los seres humanos debemos volver de nuestro exilio espiritual, tolerar las diferencias y unir nuestros valores con respeto y dignidad, solo así conseguiremos una convivencia pacífica.

Este escrito es una súplica para los señores que solo desean la destrucción de vidas humanas por algún beneficio escondido, les ruego que depongan las armas, que dejen la violencia, las masacres, las violaciones para que todos podamos empezar una nueva vida y podamos honrar la memoria de las personas que con gran sacrificio se han ido.

Hay que tener un punto de cordura como Sancho Panza en el Quijote.

Dejemos de jugar a ser dioses de barro y seamos seres humanos.